Como adelgazar mas de 100 kilos: Hace 10 años, llegué a pesar 200 kilos. Había intentado de todo, todas las dietas de moda todos los programas habidos y por haber. Inclusive, gasté miles de dólares en consultas personales con el ya fallecido Dr. Atkins, quien al final lo mejor que pudo hacer fue gritarme y regañarme por estar tan gordo.

Cada dieta que seguí  término de la misma manera:

Primero, tomaba atenta nota de todos los alimentos prohibidos en el plan de turno, seguía las instrucciones al pie de la letra, y lograba perder uno que otro kilo a punta de fuerza bruta y mucha voluntad.

Entonces, siempre llegaba a un punto en que no podía soportarlo más y me invadían unos deseos incontenibles de comer todo aquello a lo que me estaba privando, terminando al final de pocas semanas en una borrachera de alimentos increíble.

Esta rutina hacia que recuperara mi peso anterior más unos 5 kilos adicionales, y en el transcurrir de los años este patrón de perder 10 kilos y volver a ganar 15 terminó por convertirme en un hombre obeso de más de 200 kilos.

Entonces, a finales del 2001, exactamente el 11 septiembre estuve a punto de tomar el vuelo UAL 93 que cubría el trayecto entre el aeropuerto  Internacional  la Libertad de Newark (New Jersey) a San Francisco, que fue uno de los aviones secuestrados por Al-Qaeda que no llegó a su objetivo y se estrelló en Shanksville (Pensilvania).

Esta experiencia, me hizo sentir como si estuviera viviendo un tiempo prestado, y me hizo comprender que tal vez Dios o el universo me estaban dando una segunda oportunidad.

En ese momento, entre muchas cosas me prometí a mí mismo nunca volver a seguir una dieta más en mi vida.

También decidí averiguar la causa por la que mi cuerpo parecía estar empecinado en ganar tanto peso y una vez que descubriera esto, averiguaría también la manera en la que volvería a ser delgado nuevamente, como lo fui durante mi adolescencia.

Mis investigaciones

Con el respaldo de una sólida formación en bioquímica de la Universidad de Pennsylvania, comencé a trabajar más de 14 horas al día en la investigación de todo lo relacionado acerca de enzimas, neurotransmisores, hormonas, y todos aquellos conductores químicos que fueran sospechosos de causar el aumento de peso.

Durante la investigación, aprendí que la pérdida de peso de forma sostenible no puede basarse en el conteo de calorías o la restricción de alimentos, sino que se logra mediante la creación de un ambiente hormonal adecuado y propicio para la pérdida de peso.

Adicionalmente, también descubrí, que los problemas emocionales y el estrés son los principales factores que producen un ambiente hormonal desfavorable en el cuerpo.

Así que, concluí que el tema de la pérdida de peso debería ser abordado desde una perspectiva de mente y cuerpo,

Dicha perspectiva, se puede lograr mediante la adopción de un enfoque holístico para observar nuestros aspectos psicológicos y emocionales en relación con lo que..  y cuando comemos.

En un período de un poco más de dos años, perdí más de 100 kilos sin hacer dieta  y me he conservado en este peso y ahora,  casi 10 años después… Como lo que me venga en gana en el momento que quiera y no hago dieta.

Estas fueron las claves para adelgazar mas de 100 kilos:

Me olvide de las dietas y comencé a nutrir mi cuerpo.

Durante mi investigación, puede comprender que mi cuerpo se moría de ” hambre crónica” de una serie de nutrientes clave como ácidos grasos Omega 3, alimentos frescos y proteínas de alta calidad.

Así que, me aseguré de darle mi cuerpo la mayor cantidad de nutrientes reales de alta calidad como fuera posible.

Pero ojo, sin ningún tipo de restricción.

Si en algún momento deseaba consumir dulces, papas fritas, pizza, o comida chatarra simplemente las comía sin dudarlo.

Sin embargo, con el tiempo he perdido el gusto por esta clase de comida ya que mi cuerpo aprendió a preferir nutrientes y alimentos de alta calidad.

Arregle mi digestión

Uno de los resultados más importantes de mi investigación, fue descubrir que debido a que estaba muriendo de “hambre crónica” de nutrientes de calidad, todos mis procesos digestivos se encontraban comprometidos y no podían extraer de manera eficaz los nutrientes de lo que comía.

Estos problemas digestivos también producían hormonas inflamatorias que causaban inflamación crónica que a su vez desencadenaba una serie de desequilibrios hormonales que hacían que mi cuerpo se encontrara permanentemente en “modo de almacenamiento de grasa”

Lo que hice entonces, fue comenzar a consumir una gran cantidad de alimentos fermentados, probióticos y enzimas digestivas para normalizar mi gestión.

Me compré una máquina CPAP para tratar mi apnea.

La apnea del sueño es una condición que afecta al 95% de personas que tienen sobrepeso.

La relación de esta condición con el sobrepeso se debe a que la apnea del sueño hace que se eleven considerablemente los niveles de cortisol, que causa los antojos de comida chatarra y aumenta la resistencia la insulina.

La máquina CPAP, es un artefacto que viene con una mascarilla que cubre la nariz y la boca y sopla aire a través de ellas, manteniendo una presión positiva que mantiene la tráquea despejada permitiéndome  dormir tranquilamente durante toda la noche.

Muchas personas que tienen apnea del sueño, ni siquiera se enteran que la tienen hasta que las personas con quien comparten le manifiestan su inconformidad debido al volumen de los ronquidos que no les deja pegar el ojo durante la noche.

Según los especialistas, mi caso de apnea era uno de los peores que ellos hayan visto en su vida.

Pero desde el momento en que adquirir la máquina CPAP , la apnea desapareció, comencé a tener más energía durante el día, muchos menos antojos de comida chatarra y mi sobrepeso comenzó a desaparecer para siempre.

Comencé a estudiar y a practicar técnicas para reducir el estrés.

El estrés, al igual que la apnea del sueño eleva los niveles de cortisol y las hormonas inflamatorias.

Este cóctel nefasto de hormonas conduce a antojos constantes y colocan el cuerpo en modo de “almacenamiento de grasa crónica”.

Muchos no se dan cuenta o se resisten a aceptar la importancia que tiene aprender a reducir el estrés, no sólo en relación con la pérdida de peso sino con el mejoramiento general de la salud y las condiciones de vida.

Comencé a meditar y a visualizar todas las mañanas y con esto fui capaz de tratar exitosamente mi estrés.

Me he creado una vida más fácil.

Durante el tiempo de la investigación, y a medida que iba aplicando todos estos principios, me trasladé a una casa más sencilla, mucho más asequible y tranquila. También comencé a cocinar mis propios alimentos.

Esto hizo que sintiera que mi vida era mucho más sostenible, me sentí más tranquilo y mejor acoplado con el universo.

Me gustó mucho saber, que en el momento en que me sintiera hambriento, podría simplemente ir a la cocina y prepararme algo fresco y lleno de vitalidad.

Las hormonas del estrés ya no me invaden causando estragos en mi cuerpo y convirtiéndola en una máquina acumulada de grasa.

Trabaje en algunos enredos emocionales importantes.

Al igual que en mi caso, algunas personas se sienten mucho más seguras si tienen sobrepeso, es como si se sintiera que la grasa corporal entre más voluminosa sea, amortiguará con mayor efectividad los problemas del mundo exterior.

Yo me encontraba en esta situación y sabía que tenía que hacer frente a algunos problemas emocionales que están haciendo que mi cuerpo se sintiera inseguro.

Comencé entonces a practicar visualizaciones que me ayudaran a resolver los traumas del pasado y lograr que mi cuerpo se sintiera seguro a liberarse del sobrepeso.

Con los años, me he podido dar cuenta que el 60 al 70% de las personas con las que trabajo, utilizan el sobrepeso como una forma de protección, a esto yo le llamo “obesidad emocional”.

Cuando se tratan aquellos problemas que están causando la “obesidad emocional”, la asociación psicológica entre el exceso de grasa y el sentirse a salvo se quiebran de manera natural.

Una vez que rompí con esta asociación y mi sobrepeso ya no cumplía uno de sus objetivos primordiales (ponerme a salvo y hacerme sentir más seguro) este comenzó a desaparecer.

Me hice un tratamiento de desintoxicación.

Después de haber perdido cerca de 90 kg, comencé investigar sobre las toxinas y la manera en que el cuerpo se ocupa de estos químicos tóxicos.

Pues bien, resulta que el cuerpo utiliza las células grasas para almacenar el exceso de toxinas.

Estos últimos 20 kilos a los que mi cuerpo se aferraba no desaparecían debido a que el cuerpo necesitaba toda esa grasa para almacenar todo ese exceso de toxinas acumuladas durante tantos años.

Entonces, comencé a vivir lo que yo llamo “un estilo de vida desintoxicante”, que consistía básicamente en hacer un “lavado corporal” con mucho líquido alcalino como: agua con jugo de limón o vinagre de sidra de manzana, jugos verdes y súper verdes y grandes cantidades de ensaladas verdes.

Un tiempo después, puede comprobar que las conclusiones sobre mis investigaciones acerca de la desintoxicación eran muy acertadas ya que esos 20 últimos kilos se perdieron mucho más rápidamente que los primeros 20 por lo que mi tasa de pérdida de peso continuó acelerándose hasta el final.

Conclusión

La pérdida de peso tratada desde un enfoque mente -cuerpo para reducir las tensiones físicas, mentales y emocionales que causan el aumento de peso, es la manera más sensata y sostenible para bajar de peso.

Durante estos últimos años he trabajado con decenas de miles de personas en más de 60 países enseñando este enfoque y obteniendo resultados verdaderamente sorprendentes.

Incluso, en aquellas personas que han pasado toda su vida haciendo dietas yo yo, llegando a perder entre 25, 50 y 100 kg sin hacer dieta y siguiendo de manera exacta y juiciosa este método.

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